martes, 22 de septiembre de 2009

SERIE EL CRYSTAL CON QUE SE MIRA


El Nayo, una vida de encierro

Para entender la historia de El Nayo hay que saber que ha pasado 22 de sus 33 años de vida en el encierro.
Dos terceras partes de sus noches las ha transitado entre cuatro paredes y un patio. Sometido a órdenes y obligado a una disciplina que no encaja con las decenas de tatuajes que porta en el cuerpo. No cuadra con el Barrio Seis marcado en su oreja izquierda. No va con la lágrima azul colocada a ras de párpado en memoria de su padre. No empata con su adicción a las drogas desde los 12, un año antes de pisar el Consejo Tutelar para Menores.
Si buscara en los archivos judiciales al Nayo, o al Perro, como se le conoce, no encontraría gran cosa, si reviso su nombre real, Bernardo López Cárdenas, sabría que a los 13 lo encerraron por primera vez en el Tutelar, lugar al que regresó 5 veces. Que visitó la cárcel en al menos 3 ocasiones; y fue internado 6 más en un centro de tratamiento de adicciones. Con ésta última suman 7.
"Al Nayo le gusta el desmadre", dijo uno de los internos del centro de rehabilitación que lo conoce desde hace años.
Flaco. Moreno. Rapo. Ojo oscuro. Piocha y bigote. Mirada brillante. Carismático. Todo un cholo de la colonia Amistad. Barrio Seis para toda la vida. "Esto no se quita nunca compa".
Cuando hablé con él todavía traía el avión pero sus ideas concordaban. Un par de días atrás se había drogado y aún cargaba el efecto. Platicamos el mismo día que llegó "La voladora" por él. Esa camioneta que usan en los centros de rehabilitación para ir por un futuro interno.
"La voladora" lo siguió hasta una vivienda incrustada en un cerro. Ahí se ocultó por la correcta suposición de que su madre había pedido su internamiento.
La conversación con el Nayo se dio en el cuarto donde nadie quiere estar. En el dormitorio donde llegan los recién ingresados. En el sitio donde viajan al infierno y regresan a la tierra. En la cueva donde se curan las malillas: esas reacciones que sufre el cuerpo tras ingerir drogas. Dolores que provocan fríos extremos en pleno verano, que obligan a usar chamarra en agosto a mediodía.

'Andas mal'
Para el Nayo no es problema consumir, el problema es excederse.
"Me daña el crystal porque consumo de más, es como comer mucho marisco: se intoxica uno, pues".
No fueron pocas la veces en que el Nayo se convirtió en el mejor cliente de un puchador. Hubo momentos en que tocaba la puerta de la narcotiendita. Toc toc. Compraba droga. La consumía toda en el lugar. Pedía más. No había dinero. Salía a robar. Sometía a personas. Tocaba la puerta al puchador. Toc toc. Consumía todo de nuevo. Pedía más. No había dinero. Salía a robar. Toc toc. Toc toc. Toc toc.
"Afuera estaban las patrullas buscándome y decía: 'si llega la tira que me lleve bien puesto'. La raza que me veía drogarme me decía: 'güey, tú ya andas mal'".
Por darle rienda al foco empezó a alucinar, a robar, a robar, a robar.
A oír voces, a creer que lo querían matar. Que de un lonche un trabajador podría sacar un arma y matarlo.
"A veces siento pánico aunque no me drogue".
Mientras cuenta su historia, habituado al encierro, da tragos a un gran vaso con té. Los otros internos en el cuarto de la malilla lo miran con comprensión. Afirman con la cabeza cada palabra que dice.
El té lo toma por la sed que le provoca el consumo del crystal. También le llaman foco, grillo, hielo, ice, y demás variaciones en química y nombre. Todas metanfetaminas. Todas producidas en narcolaboratorios, en la sierra, el campo pesquero, el ejido, la sindicatura, la ciudad... en donde sea. Para la droga no hay tregua.
Ocho de cada 10 nuevos ingresos a los centros de tratamiento de las adicciones en Sinaloa son provocados por esta combinación de químicos. Es una mezcla que lleva raticida, ácido de acumuladores, agroquímicos, sosa cáustica y tantas sustancias más.
El Nayo moja sus labios, muerde un pan dulce, abre los ojos y se emociona mientras narra su historia. Una cucaracha pasa por la pared como pasan los carros por la ciudad. Natural.
No trae playera. Le gusta lucir los tatuajes. Un pantalón de mezclilla cubre su otra mitad.
Él es de esos que aún creen que estar pasado de peso es algo bueno, y es que para él, los flacos son los que no comen, los que sólo viven para drogarse y se drogan para vivir. Ser flaco es desgracia.
El Perro, el Nayo, alza su cabeza, menea sus hombros y pecho cual cholo buscando pleito. Mueve su cabeza hacia adelante y hacia atrás. Casi una danza.
"A mí me gusta más la heroína que el crystal, es más buena pa' uno, pero perjudica más a la familia porque donde sea se queda uno, se arrana... ahorita lo que más está dañando es el crystal y la heroína".
Y reclama que el crystal lo están haciendo rebajado, tanto, que ni le trae chiste: lo deprime en vez de ponerlo al tiro.
"Yo me fumaba 5 ó 10 gramos de hielo en una sentada, en dos horas, me sentía bien machín, pero ahora lo hacen bien rebajado y te dan bien poquito. Eso te hace que te tiendas por más, que la gente robe para comprar un guato, para que te puedas poner".

'En prisión, buenas atenciones'
Cómo te debe tratar la vida para creer que la cárcel es un buen lugar.
Una penitenciaría donde gobiernan los delincuentes, donde se escapa el que tiene dinero suficiente para comprar funcionarios, donde se arman motines con armas de uso exclusivo del Ejército. Donde convive un ladrón de carteras, con uno de bancos, con violadores, con sicarios de los cárteles.
"Una vez robé una tortillería y me achacaron la muerte de un camionero, hasta salí en el periódico. Decían que yo era el verdadero asesino, pero no".
"Yo estaba en la judicial por el asalto a la tortillería. Lo bueno fue que los judiciales investigaron y les dijeron que no podía ser yo, porque a mí me habían agarrado un día antes del puñete y balazo que le dieron al camionero, y dijeron que no había podido ser yo porque ni modo que me saliera de la judicial para matar al camionero y me metiera de nuevo. Me querían echar 29 años. Eso fue en el 93. Por la tortillería me dieron 3 años 8 meses. También me agarró la federal porque traía una .22".
Cuando el Nayo era Nayito, cuando el Perro era Perrito, "anhelaba" una condena. Estar con los grandes. En la línea de fuego. En el campo de la muerte. La drogada y la violencia iban de la mano.
"El infierno de las drogas es el infierno de las cárceles. En ese tiempo a mí me hubiera gustado que me echaran unos 18 años y quedarme allá. Pero no así, que me echen 29 años por algo que no hice. Me hubiera gustado cometer un delito allá adentro y quedarme. Todos en la peni tenían miedo de que los mataran. Estaba la ley del tigre. Andaban con un machete, con un cuchillo. Todos cuidaban su vida. Todos se cuidaban de todos y yo andaba ahí".
"Ahora no es igual; ahora hay mafias. Hay gente que trae hasta 10 cabrones con ellos que los cuidan... cada quien tiene su cartelito. Ahora el mismo Gobierno les mete la droga, antes no. Antes la misma familia que se animaba les metía la droga: ya está más controlado".
"Ahorita estoy resignado a quedarme en la peni. Eso sí, estar tranquilo porque también se le da a uno un chingo de atenciones: agua, luz, carraca, buena comida, se preocupan por darte desayuno, comida y cena. Hay buenas atenciones. Todo depende de la conducta de la persona, del respeto que tengas a los demás".

'Uno se quiere sentir libre'
Es difícil saber el porqué de la adicción del Nayo a las drogas.
Entre las causas están su inicio en la mariguana a los 12, el barrio de pobreza y marginación en el que nació, la inducción de las malas amistades, los problemas que tenía con su familia, los antihéroes que se creó, el abandono de su "esposa" cuando el tenía 13 y ella 14, la sensación de soledad.
La barba negra y crecida, el escapulario cuyas imágenes borró el tiempo y la piel tostada dicen mucho. Sus tatuajes dicen más.
"Tengo tatuada a la Santa Muerte, a la Virgencita de Guadalupe, a Cristo, una mano con un rosario, a la Bandera de México, unos guantes de box; traigo una libra por mi signo zodiacal, una charra que era mi esposa cuando tenía 13 años, y ella 14. Fue en primero de secundaria cuando nos juntamos. Salí mal con ella y la morra se hizo adicta. Lleva como 15 años de adicta. Es la única vieja que he tenido... la neta sí me siento solo".
Este bato le hace honor a su segundo apodo: el Perro. Si lo juntaran con la palabra callejero le quedaría mejor: "elperrocallejero".
"Voy en la calle y me siento a toda madre. Voy en el camión y me siento bien: siento mi vida, mi manera de ser, agarro pa' donde quiero y me siento bien machín. Me siento a gusto conmigo mismo porque no he matado a nadie, ya no robo para irme a drogar, para eso trabajo en el torno".
El Nayo, como la mayoría de los adictos, empezó con la mariguana: no por nada dicen que es la puerta de las adicciones.
"Empecé con mota, en el río con los compas. Conocí el crystal en 1993, cuando llegó aquí a Culiacán. Aunque lo mío son los sicotrópicos; no los tomo porque me transforman, les falto al respeto a las personas. Si tengo 10 pastillas me tomo cinco ahorita y al rato las otras cinco. No me aguanto".
El vacío es interno.
"Con la droga me siento bien, si ya no puedo hacer sentir bien a mi familia, por lo menos sentirme bien yo. Tengo que encontrar una solución a mi problema porque si llego con mi familia se agüitan. Me drogo en la casa, pues.
"He pensado quedarme aquí un tiempo porque al salir vuelvo a drogarme, pero pienso una cosa y luego otra; también llega la familia y me saca, eso me ha pegado a mí en la madre".


El foco que seca
De acuerdo al Consejo Sinaloense Contra las Adicciones, la metanfetamina es una droga que, después de la heroína, es la más adictiva.
Por sus químicos: raticida, sosa cáustica, agroquímicos entre otros, produce insomnio. Pueden permanecer despiertos por días y sin probar bocado. Esto los seca como un árbol sin agua.
Los vidrios que se forman provocan llagas en el cuerpo, alucinaciones, visiones, temores, miedos, fuerza y estimulación sexual especial.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Confusión

He conocido mejores personas que tú, me dijeron ayer; no supe si fue un agravio o un elogio.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Naufraga Rescate de la Costa


LA REFORMA, Angostura, Sinaloa._ Cuánto puede resistir el techo de una vivienda sostenido por un tronco. Si el Rescate de la Costa no llega a la familia López López lo sabremos pronto.

Este año inició la pavimentación de la calle que pasa por la morada de estos pescadores. Suponen que el Gobierno la asfaltó por ser la avenida que lleva al panteón y al basurón del campo pesquero La Reforma, perteneciente al municipio de Angostura, no para beneficio de sus vecinos.

Con las vibraciones producidas por la maquinaria pesada que raspó la calle, el enjarre carcomido del techo apresuró su caída a pedazos. Para que no se les viniera encima, los López López decidieron sostenerlo con palos: uno para la cocina y otro para la recámara de las niñas.

"Viera cómo les dijimos que en vez de pavimentar la calle nos arreglaran el techo... porque se va a caer la casa y la calle va a quedar ahí", dice María del Carmen Burgos Rubio, ama de casa y esposa de Jesús López López.

Fue aquí, en La Reforma, donde hace poco más de un año, el 14 de agosto de 2008, el Gobernador Jesús Aguilar Padilla anunció el programa Rescate de la Costa, dirigido a las familias más pobres, a las familias de los pescadores.
Entonces los López López, cansados de promesas de Gobierno, lanzaron un retó: "Que toquen la puerta de la casa, no la de los dirigentes". Esa puerta sigue intacta. Nadie la ha tocado. Tal vez rechinen más sus bisagras, pero las carencias de sus habitantes son las mismas.

Hace 13 meses esta familia no tenía una calle pavimentada ni el par de palos sosteniendo el cielo de la vivienda, lo que sí tenía y conserva hasta hoy, es un motor que visita al mecánico más seguido que un hipocondríaco al doctor, y una panga vieja tan parchada como un antiguo colchón inflable.

"La verdad yo no me siento rescatado. Un verdadero apoyo sería un crédito para el techo", menciona Zenén López López.

Con la esperanza que caracteriza a los hombres de mar días antes del levantamiento de la veda del camarón, Zenén comenta que la mayoría de los beneficios del programa Rescate de la Costa no han llegado a su familia. Lo que han pedido se encuentra en "trámite". Solicitudes que no tienen día ni hora de resolución, lugar ni circunstancia. Que sin palancas con el Síndico, con el Alcalde, o con un alto funcionario de Gobierno estatal, pueden durar meses o años en aprobarse.

En la cooperativa en la que están Zenén, su hermano Jesús y su padre Valberto, rifaron créditos para tres motores marinos del programa Rescate de la Costa. La organización está compuesta por 80 pescadores. Si Zenén fuera el ultimo en salir sorteado, el nuevo motor le llegaría en 26 años más, en 2035.

Con el programa a la familia le toca una despensa cada seis meses, les cuesta 7 pesos y trae un kilo de arroz, uno de frijol, medio litro de aceite, un kilo de masa, un puré, dos bolsas de sopa y dos de leche.

Una de sus hijas tiene una beca, la otra niña no, porque es una por pescador, según les dijeron. La beca consiste en 660 pesos cada cuatro meses y la utilizan para comprarle zapatos y útiles escolares.

Zenén también intentó un crédito para proyecto productivo a través de Sagarpa, quería poner una "envarilladora" de camarón. Dice que vio el producto en el Sam's Club, que lo solicitan mucho los restaurantes de comida china y japonesa.

Por falta de habilidad para manejar Internet y de asesoría, a Zenén se le fueron los tiempos y no alcanzó a cotizar una máquina que le succiona la vena del camarón. Esto provocó que no pudiera meter el proyecto y ahora esperará hasta 2010, cuando se abra la convocatoria de nuevo.

Al ver la vivienda de estos pescadores y la despensa semestral que les cobran en 7 pesos, salta la pregunta: dónde están esas mil 226 acciones de vivienda y 29 mil 344 despensas que se prometieron aquel 14 de agosto de 2008.
Al llegar a la casa de los López López, con la imprudencia que caracteriza el arribo inesperado, Zenén tejía una atarraya, las mujeres recogían la mesa y los niños jugaban sin tregua. Su hermano Jesús y su padre Valberto arreglaban en el pueblo los utensilios de pesca.

Ya habían terminado de comer camarones de granja empanizados. Lo que para un citadino es un lujo, para ellos es lo posible. Compraron los camarones a precio bajo. Les es más complicado conseguir un buen corte de res. Y aunque les gustan más los camarones que ellos pescan, el de bahía, al de granja, los podrán comer hasta el 26 de septiembre, cuando se levante la veda del para capturar el crustáceo.

La lluvia que se pierde

Cuánto puede subir la marea después de una lluvia de cinco minutos. Algo así es lo que afecta el programa Rescate de la Costa a las vidas de los pescadores.

El propio Secretario de Desarrollo Social del Estado, Pablo Moreno Cota, lo reconoce: "Es una gota de agua en la arena". Y adelanta que es un plan a por lo menos 10 años.

Moreno Cota afirma que los 500 millones de pesos que se destinaron en 2008 para mejorar las vidas de los más de 134 mil 500 hombres de piel quemada y sal en los labios no alcanza ante la necesidad que existe. Por esto solicitaron un préstamo al Banco Interamericano de Desarrollo, crédito que no ha sido aceptado.

Según datos oficiales, dentro de programa de Gobierno se han gastado millones en 228 acciones de vivienda: techos, cuartos, pisos firmes. Se han ofrecido 897 empleos temporales, más de 20 acciones de electrificación, mejoramiento en agua potable y saneamiento. Se han producido más de 100 mil plantas de mangle y reforestado 45 mil, entre otros actos gubernamentales de obra pública y desarrollo económico.

De acuerdo a los censos estatales, los pescadores habitan en 60 comunidades y el 80 por ciento de sus pobladores tienen pobreza patrimonial.

A los problemas económicos de la costa se le suman la alta reprobación y la deserción escolar. Hasta el último análisis, el índice de jóvenes en contacto con las drogas es del 9.3 por ciento, un punto mayor que el promedio estatal. Otro conflicto es el embarazo no deseado de menores de edad y la prostitución de mujeres jóvenes.

El programa Rescate de la Costa consiste en conjuntar esfuerzos de todas las secretarías del Gobierno estatal; en asirse de recursos federales y pedir corresponsabilidad a los municipios, con el objetivo sacar del abandono y pobreza a las comunidades pesqueras.

Para el funcionario estatal, el logro más importante del programa social es haber puesto el ojo en este sector olvidado por los gobiernos anteriores.

El apoyo que no llega

Dicen que lo que necesita un ser humano es que le enseñen a pescar, en vez de darle el pescado.

Esta gente ya sabe pescar, pero no tiene con qué. Muchos pescadores no cuentan con panga ni motor. Uno de esos es Gudberto García, de 46 años.

Mientras parcha los hoyos de una panga de 15 años con fibra de vidrio, cuenta que empezó a pescar desde los 10 y, entre más tiempo pasa, la vida del pescador se vuelve más difícil. Ninguno de sus cinco hijos se dedica a la pesca, él nunca la recomendó: "No tiene caso que se metan a estar sufriendo, mejor que estudien".

Durante la veda del camarón, se dedicaba a la jaiba y al botete. Al igual que la mayoría de los pescadores entrevistados, Gudberto menciona que la pobreza de los campos pesqueros se debe a que son muchos pescadores para una misma cantidad de producto. Para una misma actividad.

Lo que más les molesta es que salgan a pescar hasta doctores y agricultores en los momentos de abundancia. Cuando se levanta la veda. Lo ven como oportunismo. Esto les reduce la ganancia a los que se dedican todo el año a la actividad.

Gudberto no ha oído hablar del Rescate de la Costa. No le ha tocado crédito de casa ni de techo ni de piso. Tampoco despensa. Sabe que llegan porque los líderes los toman para ellos o los reparten a los amigos: "Sí llegan, pero los dirigentes se quedan con los apoyos".

En un campo pesquero el tema de drogadicción es inevitable. Este vicio, menciona, ha ido a la baja, mientras la prostitución continúa: "Hay muchas morritas, de 13, 14 años", advierte, "lo que pasa es que es la misma necesidad. El Gobierno nos tiene jodidos, es mucho 'raterismo' del Gobierno".

Esthela Garibaldi Medina sí ha oído escuchar del Rescate de la Costa, pero hasta el momento, sólo uno de sus dos hijos ha recibido un paquete de útiles escolares de beneficio. No tiene beca ni piso firme ni techo para su casa propia: "He pedido lámina y tampoco. Me he apuntado para lámina y no; me apunté para techo y tampoco".

Mientras camina a solicitar empleo para descabezar camarón de granja, platica que el año pasado tramitó un crédito productivo pero no le llegó, este año lo intentará de nuevo. Quiere poner una distribuidora de productos de belleza.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Urge

Si alguien conoce a un loco, a un científico, a uno de esos estúpidos soñadores, imbeciles utópicos que creen que pueden inventar una pastilla de la felicidad, háblenme, necesito muchas. Yo financio el proyecto. Qué importa si se me va la vida en eso.
No me interesa el costo, ¿a caso lo he preguntado? No cuestionen para quién son, no tiene caso, todos las necesitamos por momentos, por días, o por la vida entera.
Pero investiguen ya, no hay tiempo que perder.

jueves, 13 de agosto de 2009

Viaje a la cueva del lobo



La advertencia fue directa: No vengan, aquí no quieren a los sinaloenses; a ustedes también los pueden levantar, los pueden matar.
La voz fue la de un policía ministerial de Tamaulipas.
Ellos cerraron sus oídos, tomaron un camión rumbo a Nuevo Laredo, territorio fronterizo marcado con la última letra del abecedario.
Qué sentimiento hace que esposas, padres e hijos dejen su trabajo, el resto de su familia y viajen por dos semanas a la "cueva del lobo". Al territorio Zeta, considerado uno de los carteles de la droga y tráfico más sangrientos del país.
Qué tanta angustia, desesperación, impotencia, necesita acumularse en alguien para llegar al sitio donde hombres de negro, con vehículos más negros y armas con intenciones aún más negras, secuestraron a sus parientes.
Nuevo Laredo, 20 de junio. Un grupo armado levanta a nueve pobladores de Guasave, Sinaloa, que viajaron a instalar antenas de celular para la compañía Nextel, según información de familiares. Los individuos permanecían en un departamento afuera del centro de la ciudad. Han pasado 54 días sin que se dé con su paradero. Se desconoce si están vivos o muertos.
Los 19 familiares salieron el 17 de julio de Guasave, Sinaloa. De éstos, 11 volvieron el 3 de agosto; el resto regresó antes a su tierra.
Tomaron un autobús en la central camionera rumbo a Guadalajara para después viajar a Nuevo Laredo. No había ruta más corta. En Jalisco carecían de salidas en el día. Esperaron hasta la noche. En total tardaron 3 días en llegar. Por todo el recorrido, incluyendo la visita a la Ciudad de México, recorrieron 3 mil 332 kilómetros.
La Procuraduría de Justicia de Sinaloa solicitó al Ministerio Público de Tamaulipas apoyo. Los familiares temían por su seguridad. Las esposas de los hermanos Carlos y Ricardo Peña Mejía acudieron días antes que el grupo a buscar a sus maridos.
Preguntaron a vecinos, a autoridades, a quien pudieron. Lo único que lograron, según le contaron a Ramona Gómez Soto, esposa de José Hugo Camacho Fierro, quien acudió al viaje de par de semanas, es constatar que un grupo armado levantó a su marido y, al día siguiente, se llevaron las tres camionetas que utilizaban.
"A las esposas que habían ido les dijeron que no fuéramos más personas porque era peligroso, porque a lo mejor también nos levantaban", dice Ramona, "íbamos con temor, pero miedo miedo, no, porque íbamos 19. La mayor parte del tiempo estuvimos encerrados".
Un par de camionetas de policías ministeriales las custodiaba las 24 horas del día. A donde se desplazara uno de ellos un ministerial iba a su lado. La frontera los intimidaba. Cuando salieron a la calle les pareció ver poca gente, como si tuvieran miedo a caminar sobre sus propias calles.
"Los ministeriales nos cuidaban día y noche", menciona y recuerda lo que le decían los elementos, "si van a ir al Oxxo, avísenos, porque pasando la calle los pueden matar".
Pero ellos iban decididos. Iban por sus hermanos, por sus hijos, por sus esposos y no pensaban regresar con las manos vacías; aunque así regresaron.
Era platicar del mismo dolor, comerse las mismas uñas, sentir el mismo temor.
Era cambiar tres veces de hotel buscando siempre el más económico, a pesar del apoyo que les dio Gobierno.
Era visitar la Procuraduría de Justicia de Tamaulipas todos los días, exigir que los buscaran, que avanzaran en las investigaciones; presionar a la burocracia, platicar con elementos policiacos, con quien sea que ayudara con una pista, con una señal que los llevara al paradero de los nueve técnicos en comunicaciones.
Tras intensas peticiones lograron realizar un sobrevuelo en avioneta por Ciudad Victoria, al sur de Nuevo Laredo. No encontraron nada: ni personas ni vehículos.
"Se nos facilitó un avión para ir a buscarlos a Ciudad Victoria, pero estamos hablando de una altura de 700 metros. No se puede identificar ningún carro, menos personas", reclama José Manuel Ochoa Ahumada, padre de Julio César Ochoa Romo, pescador de un barco camaronero.
José Manuel no oculta desespero. No sabe a quién acudir, en quién confiar.
Mientras platica, su mirada parece perdida. No enfoca, no observa. Sólo mantiene lo ojos abiertos.
"Nos fuimos a Ciudad Victoria y ya veníamos en camino cuando nos dijeron que los de la AFI habían entrado a los cuartos de nosotros. Rentábamos cuatro cuartos. Pusimos una demanda ahí y ellos negaron que habían entrado: esto es desesperante", confiesa.
Tras insistir en Tamaulipas y sumergidos en el desespero, decidieron irse a la Ciudad de México a presionar a la SIEDO, a la PGR y a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Las primeras dos instituciones no les resolvieron; en la CNDH ni siquiera dejaron entrar a todos porque les dijeron: "estamos de vacaciones".
"No tenemos esperanza en la CNDH porque nos atendían en la puerta", reclama Amalia Armenta, esposa de Roberto Gutiérrez Medina e hija de Constantino García Jiménez.
La incredulidad de los familiares ha llegado a tal grado que piensan que el levantón pudo haber sido ejecutado por grupos del narcotráfico, por el propio Ejército o por policías federales.
El martes, el Gobierno de Sinaloa inició un proceso de petición de audiencia para que el Procurador Eduardo Medina-Mora atienda a los familiares.
Amalia ya no sabe qué pretexto inventar a sus hijos, les ha dicho de todo.
"Mi hijo me pregunta a diario: Mamá, ¿ya encontraste a mi papá?".
Y lanza el arrebato de incredulidad que la impotencia motiva. Lo duda todo.
"Para mí que las autoridades con las que estuvimos en Nuevo Laredo sí saben dónde están. Porque se les hizo la pregunta directa de que si ya habían buscado en Semefo y rápidamente nos contestaron: 'muertos no están'. Lo que nos dan a entender es que ellos sí saben dónde están pero no nos lo dicen".

DESAPARECIDOS
Nombre Edad
Marcelino Moreno Leal 33
Ricardo Peña Mejía 30
Carlos Peña Mejía 37
José Hugo Camacho Fierro 38
Víctor Romero *
Julio César Ochoa Romo 20
Constantino García Jiménez 46
Roberto Gutiérrez Medina 32
Eduardo Toyota Espinoza 43
* Edad no especificada

miércoles, 12 de agosto de 2009

'Olfatea´ Ejército narcolaboratorio


¿Usted tomaría un trago de sosa cáustica? Los adictos a las anfetaminas, también llamado crystal o foco, lo inhalan con gusto.
Es esa misma sosa que usan los padres para destapar la cañería del baño, y la misma que utilizan las mamás para quitar el sarro de la taza del escusado.
Los adictos al "foco" también ingieren fertilizantes como la urea, que se utiliza por su alto grado de nitrógeno en la agricultura. Otra función es producir adhesivos, plásticos, resinas, tintas, papel y metales.
Y lo ingieren porque son los químicos que se mezclan para producir el crystal, entre otros,como veneno para ratas.
Todos estos materiales tóxicos fueron encontrados ayer por fuerzas especiales del Ejército en el campo Las Puentes, Navolato.
Los soldados realizaban un recorrido por la zona en vehículo, cuando el olor de los químicos, ese tufo a amoniaco y sosa que se percibía a más de 10 metros de distancia, los hizo detenerse y revisar el lugar sin encontrar personas para cuestionar ni detener.
La casa se ubica en una orilla del poblado con viviendas habitadas a un costado y por detrás. A dos cuadras hay un centro de oración religioso.
"Se encontraron cinco botes con diferentes sustancias químicas, de los cuales un bote de 200 litros aproximadamente es de hidróxido de sodio (sosa cáustica); dos tambos de 200 litros de gas solvente; uno de etanol; y uno de anhídrido", informó uno de los militares sin revelar su identidad.
En el lugar encontraron 3 kilos de crystal elaborado y 30 en proceso.
El narcolaboratorio se encontraba en una construcción de block, sin enjarrar, con techo de lámina negra, sin piso firme y rodeado por una cerca de varas.
Para elaborar la droga, los delincuentes no utilizaron ningún elemento especial, simples enseres domésticos como con ollas grandes de peltre marca Cinsa, con las que "cocinaban" el crystal; un molino de maíz, que utilizaban para pulverizar los pedazos de producto; y un catre, en el que extendían las anfetaminas.
Además se encontraron palas de cocina, bolsas de cubos de hielo vacías para enfriar los químicos y objetos básicos de un laboratorio de química escolar, como matraces.

domingo, 2 de agosto de 2009

Adios, hola...


Adiós.
Le dije adiós a ese hermoso df contaminado, gris, nublado.
Perfectamente desordenado, congestionado, saturado por piernas flacas, rodillas pálidas, empujones y arrimones.
Fue el adiós a la nube de días triples, de glorias de 72 segundos, de depresiones de 72 horas, de sonrisas de 72 días.

Hola.
Le dije hola a ese precioso culiacán narcotizado, soleado, húmedo.
Perfectamente controlado, saturado de piernas hermosas que bajan de camionetas aún más hermosas para ellas.
Fue el hola a los días de 24 horas, de glorias de 72 horas, de depresiones y sonrisas de 72 personas.